Web de la película "Papelucho y el Marciano" y una crítica para los que todavía no la han visto.Aún así,humildemente creo que todos deberíamos ir a verla...Porque Papelucho es parte de nuestra historia,así como muchas cosas que aveces pasan desapercibidas ante nuestros ojos.
Emol.com
Hay un momento, hacia el final de "Papelucho y el marciano", donde el protagonista y Det, su amigo extraterrestre, intentan cambiar el mundo. Un ejemplo de la transformación ocurre con un mendigo que se convierte en millonario. Lo primero que hace el ex pobre es construir su mansión sobre la plaza que le servía de refugio y aplastar con cemento los prados y la pileta de agua donde se bañaban los niños.
Lo anterior es un detalle, pero es el tipo de paradojas que brillan en el mundo literario de Papelucho, que es imaginativo e implacable cuando observa a los adultos, porque es un inocente que todavía no comprende a cabalidad las miserias de la naturaleza humana, pero lo divertido es que intuye que abundan y por cierto las vislumbra.
Ésta es la segunda película de animación de Alejandro Rojas, después de "Ogú y Mampato en Rapa Nui" (2002), donde seguramente tuvo mayor libertad porque era una historieta y el autor, Themo Lobos, colaboró en el guión.
"Papelucho y el marciano" de Marcela Paz aparece como lo contrario. Es un clásico de la literatura infantil y con el tiempo lo han trasformado en un símbolo de una especie de edad de oro de la niñez, cuando todavía existía la capacidad de asombro, abundaba la imaginación, los niños leían y aún la televisión no reinaba como ahora. El caso es que el personaje es un intocable y da la impresión de que cuesta menos dramatizar a O'Higgins o a Carrera en televisión que a Papelucho en el cine.
La película, entonces, captura muy bien algo perceptible por los espectadores chilenos y más bien santiaguinos, porque pese a las señales del Metro y alguna otra que apuntan a décadas más recientes, la historia respira una atmósfera pueblerina y antigua, es un Chile instalado en las ideas, modas y costumbres de los años 50 y 60. Es una casa en Providencia donde todas las esquinas son conocidas y el epicentro podría ser Plaza Italia. Los de la perrera son los funcionarios odiados. En la casa, la TV se enciende a ratos y la nana y el gásfiter son los secundarios en la vida de una familia feliz con dos hijos, auto y perro.
En contraposición está el viaje por el espacio y los escenarios de Marte, que son modernos y cosmopolitas en comparación al terruño de Papelucho.
La película describe y presenta el contexto del personaje, lo hace de manera pulcra y limpia, pero lo políticamente correcto relega el gusto por la aventura, el doble sentido entre líneas y la malicia de toda historia infantil. Nunca aparece el gran Papelucho con su agudeza de avispa y majadería de niño, la vista de lince, flojear, mentir un poco e imaginar la muerte con su sabiduría de niño.
La mirada revoltosa, desordenada, ácida y siempre libre está aplacada por otra mirada: la de adultos que vigilan y controlan las palabras y actitudes de Papelucho, para que no se enganche con lo nuevo del país, que mantenga los dichos y maneras de su tiempo, que no saque los pies de su época y que jamás diga herejías como bacán, play station o Ronaldinho.

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y me encanto, pero me llamo la atencion que los niños se aburrieron y yo me mate de la risa con muchas cosas entretenidas de el, cosa que los niños no entiendian.
lo que me llamo la atencion tambien fue ver a los auspiciadores en la pelicula como Help (cuando papelucho se sintio mal en el colegio lllamaron a help y llego una ambulancia con dos doctores con su delantal blanco de help) jumbo unos carteles y supermercados de jumbo, cola cola (el cohete de papelucho es impulsado por coca cola)
totalmente recomendada
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El odio es vil herencia del alma criminal