Javier Bardem y Natalie Portman "Los Fantasmas de Goya"

Qué buena dupla no?...esta peli que ya se estrenó en  Europa y USA,nos trae de vuelta a la pantalla a estos actorazos.Del director Milos Forman.Con 2 oscar a mejor director por "Amadeus" y "Alguien voló sobre el nido del Cuco".Sólo de ver el trailer quedo como siempre admirada de Bardem...Y pensar que ahora está filmando con Woody Y Scarlett en Barcelona!!!....Su carrera va viento en Popa.

Los fantasmas de Goya" transcurre en España, en el año 1792. Cuenta la historia de un grupo de personas que conviven en una época de convulsión política y cambios históricos. La historia es narrada a través de los ojos del gran artista Francisco de Goya (Stellan Skarsgård). La trama se desarrolla durante los últimos años de la Inquisición, continúa con la invasión del ejército de Napoleón a España y finaliza con la derrota de los franceses y la restauración de la monarquía española, lograda por el poderoso ejército de Wellington. El hermano Lorenzo (Javier Bardem), un enigmático y astuto miembro de la Inquisición, se involucra con la joven musa de Goya, Inés (Natalie Portman), cuando es injustamente acusada de herejía y enviada a prisión.

CÓMO SE HIZO "LOS FANTASMAS DE GOYA"
Notas de producción © 2006 Warner Sogefilms

Origen del proyecto

La idea de rodar una película sobre el genial Francisco de Goya y la Inquisición española se le ocurrió por primera vez a Milos Forman hace más de 50 años, mientras estudiaba en la Checoslovaquia comunista. “La verdad es que la cosa no empezó con Goya”, recuerda Forman. “Empezó mientras estudiaba en la escuela de cine. Leí un libro sobre la Inquisición española y un caso en el que habían acusado falsamente a una persona de un crimen. Pensé que podría ser el núcleo de una historia maravillosa. Existían numerosos paralelismos entre la sociedad comunista en la que vivía y la Inquisición. Por supuesto, sabía que jamás podría rodar una historia de ese tipo en Checoslovaquia, precisamente por las muchas similitudes. Así que me olvidé de la idea… de momento”.

Pero las buenas ideas nunca mueren, aunque parezcan palidecer temporalmente. Se quedan en el subconsciente, al igual que sucedió con ésta. Treinta años después volvió a emerger, en Madrid, donde Forman y el productor independiente Saul Zaentz promocionaban Amadeus, su segunda colaboración ganadora de un Óscar, casi 10 años después de su primer triunfo, Alguien voló sobre el nido del cuco.

  “Milos y yo estábamos en la calle, junto al Museo del Prado, y me dijo que nunca había visto el famoso Jardín de las delicias de El Bosco, uno de los tesoros más preciados de El Prado”, recuerda Zaentz.

  “Pero El Prado aloja también muchas otras obras maestras, incluyendo la más grande colección de obras de Goya, y las estuvimos mirando. Yo ya las conocía, pero no las había tenido delante nunca. Eran increíbles. Hubo una que nos dejó sin palabras. Era un cuadro de un perro. Si se ve en un libro, se piensa que debe ser del tamaño de una pantalla de cine, por lo maravillosamente bien que está hecha. En la realidad, descubres que no es nada grande, quizás de metro y medio, pero la verdad es que no te defrauda. El perro te toca la fibra, y te llevas su imagen en la retina”.

  Forman se quedó fascinado con Goya. “Me sobrecogieron las pinturas, ya no podía dejar de pensar en ellas”, nos cuenta. “Estaba convencido de que Goya fue el primer pintor moderno. Y ahora, más que nunca, deseaba rodar una película sobre él”.

  Durante la visita al Prado, Forman le relató a Zaentz el incidente sobre la Inquisición que había leído tantos años atrás, y debatieron la idea de hacer una película que hablara de la Inquisición y Goya. A Zaentz le pareció que el resultado podría ser maravilloso.

  “Pero le dije que era necesario tener una historia que diera soporte a la idea, una historia en la que confiar, apasionante, que nos hiciera sacar adelante el proyecto”, exclama el productor. Y Forman estuvo de acuerdo.

  A medida que pasaba el tiempo, productor y director seguían hablando de la idea para la película, e incluso se plantearon el contratar a un escritor que esbozara un guión. Pero, de hecho, Forman ya tenía in mente a un colaborador estrella, el guionista Jean-Claude Carriere, con el que tanto él como Zaentz habían trabajado ya en el pasado, con excelentes resultados.

  “Jean-Claude es como una especie de hermano espiritual”, nos cuenta el director. Forman y Carriere se conocieron hace cuarenta años, en 1966, en un festival de cine de Sorrento, Italia. Por aquel entonces, Forman ya había dirigido varias películas, como Pedro el negro y Los amores de una rubia, y Carriere había colaborado con el genial Luis Buñuel en el guión de Diario de una camarera, y con Louis Malle en el guión de Viva Maria.

  Forman y Carriere siguieron siento amigos después de que Forman dejara Checoslovaquia, y colaboraron juntos en diversas ocasiones (Juventud sin esperanza, Valmont). Siempre mantuvieron el contacto a lo largo de los años.

  “Me intrigaba la idea de Milos, bueno, no se le podía llamar idea, era, más bien, un deseo de rodar una película no exactamente sobre Goya, sino sobre la España de la época de Goya”, recuerda Carriere. “Y Goya entraría en la historia de forma natural, pero era el periodo en el que él vivió, una época turbulenta”.

  “Se trata de una época muy interesante. El final del siglo XVIII y el inicio del XIX es quizás uno de los periodos más importantes de la historia europea, debido a la Revolución Francesa y la llegada de Napoleón. Francia era el centro de Europa en ese momento, es interesante ver todas las consecuencias de lo que allí aconteció, y cómo afectaron a España, especialmente cuando Napoleón invadió el país.

  “España, a finales del siglo XVIII era probablemente, a pesar de cierta modernidad, la nación más retrógrada de Europa occidental. Era católica, conservadora, se encontraba regida por una monarquía cuyo Rey pertenecía a la misma familia que el Rey francés. Las obras de los grandes filósofos del XVII y la Ilustración casi no habían influido en el país. La Inquisición seguía operativa, capaz de infligir terribles daños a la población. A Milos le encantó esta época y la Inquisición”.

  “Lo que me atrajo más de este periodo en particular”, dice Forman, “era, con tantas paradojas y tantos cambios, que reflejaba mis propias vivencias, primero, una sociedad democrática, luego la sociedad nazi, después el comunismo, de nuevo la democracia, otra vez el comunismo y una vez más la democracia”.

  “Es muy parecida a la situación de España a comienzos del XIX.” El Rey Carlos representa a la vieja guardia, cuando súbitamente Napoleón invade y trae el progreso, los ideales y los valores de la Revolución francesa. ¿Y eso qué es? Me recordaba a mi propia vida, cuando los soviéticos trajeron la “libertad” a Checoslovaquia.

  “En lugar de traer la auténtica liberación, Napoleón instala a su hermano en el trono, hasta que los británicos, bajo la supervisión de Wellington, invaden el país, dan caza a los franceses y restauran la represiva monarquía. Un periodo muy interesante”.

  Carriere y Forman estaban convencidos de que Goya era la figura perfecta a través de la que contar la historia de aquella época. Goya nació mucho antes de la Revolución Francesa, y murió mucho después.

  “No creo que Goya se implicara políticamente de forma consciente. Simplemente era un observador increíble, como una periodista”, dice Forman. “Comentaba, registraba todo aquello de lo que era testigo. Tal y como dice en la película, “Pinto lo que veo”.

  Carriere dice que “Goya pintaba a los reyes y reinas de España, a sus hijos, la familia entera, y podía entrar en el Palacio Real, donde pintaba también a la gente de la Corte. Pero también conocía la vida de la gente del pueblo. Recorría las calles, entraba en las tabernas, y realizó dibujos y grabados de todo ello, muchos de los cuales, Los Caprichos y Los horrores de la guerra gozan de fama mundial, y con razón. Incluso realizó un retrato de uno de los Inquisidores, y también del hermano de Napoleón al que instalaron en el trono, así como de ciudadanos corrientes y soldados. Comprendía el corazón de todos los seres humanos”.

En lo que respecta a la película que querían hacer, Forman, Zaentz y Carriere comprendieron que una simple bio-pic de Goya o una descripción didáctica de la Inquisición no funcionarían. Querían una aproximación nueva, así que continuaron puliendo el proyecto, investigando en la historia de España, concentrándose en el periodo, leyendo todo lo que pudieron encontrar sobre Goya y la Inquisición.

  Forman y Carriere, que habla español y conoce el país, incluso pasaron varias semanas conduciendo por el campo, y realizaron un segundo viaje con Saul Zaenz para profundizar sus conocimientos del país y su cultura

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